Es importante mostrar carácter y defender tanto tus límites como tus contratos y tus no negociables. Lo que si llega a ser contraproducente es la mala forma pues destruye lo bueno pero nunca es malo defender el qué.

Pues al ceder te traicionas a ti mismo y solo generas caos a pesar de que al principio creas qué evitas el desorden. Pero en realidad a largo plazo solo estas alimentando la llama de la guerra.

Entonces aquel que cede a sus límites por obtener a corto plazo un beneficio se arrastra también a si mismo a una de las peores guerras y pérdidas de su vida, pues al haberse traicionado a si mismo vendió su alma a aquel postor que en el momento que deseé le retirará el beneficio como a un perro sirviente qué se le retira el plato de comida.

Y es qué aquel qué vive “dentro de su centro” de lo qué acepta por convicción y no por imposición. Es aquel que conoce el verdadero valor de la responsabilidad pero también el amor. Entonces con las personas se vive de acuerdo a esa naturaleza interna y allí es donde se conoce lo qué uno está dispuesto a dar a los demás.

Mantenerte en tu centro te permite amarte a ti mismo y a los demás.
Imagen generada con Gemini idea artística Manuel Mora Escobedo.

Del perdón.

A las personas se les perdona entonces bajo el velo de la libertad interna y nunca bajo el velo de una responsabilidad externa. Pues si bien la responsabilidad es un valor muy importante si una de las dos partes pierde su individualidad y sus límites a la hora de ejercer su libertad este mismo no verá sino mas que sumisión y no justicia.

Del aceptar los defectos de los demás.

Al mantenerte en tu centro lo externo qué hagan los demás no debería desequilibrarte. Aceptas lo bello qué te pueden otorgar y lo malo lo mantienes fuera de tu centro. Pues si permites que eso te saque de ti mismo o entre a tu corazón entonces te encontrarás perdido. Sin embargo si te conviertes en solo juez y no ves el amor y lo bello de los otros entonces te quedarás vacío protegiendo un caparazón de soledad.

El Filtro.

Eres un filtro de lo bueno mas no un inquisidor de lo externo.

Ing. Manuel Mora Escobedo

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