Estas son las palabras de Cristiano Ronaldo Traducidas al Español sobre su decisión de dejar la selección de Portugal.

“Cristiano ha subido esta declaración primeramente a Instagram”.
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Como lo prometí, he decidido contar en primera persona y directamente las circunstancias que rodearon la última concentración de la selección nacional.
Después del Mundial de 2026, preparé una carta dirigida al pueblo portugués, que todavía conservo, con las palabras que quiero dedicarles cuando deje la Selección definitivamente.
Al final del torneo, en el vuelo de regreso desde Estados Unidos, el Presidente de la Federación me pidió e insistió en que reconsiderara la decisión de marcharme, porque la FPF quería que continuara.
Inmediatamente después, me pidió mi opinión sobre el nombre del actual seleccionador, a quien estaba considerando junto con otros nombres que no me reveló. Le dije al Presidente de la Federación que, en mi opinión, él sería la elección correcta.
Por eso, el día que se anunció al actual seleccionador, me puse genuinamente feliz con la elección. Era la opción correcta, como lo están demostrando los resultados.
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Pocos días después, recibí un primer contacto del nuevo seleccionador diciendo que le gustaría reunirme en persona. Dije que sí, y lo programamos para el final de mis vacaciones.
Nos reunimos en la Ciudad del Fútbol, donde mi club estaba realizando su pretemporada. El seleccionador me dijo ese día que contaba conmigo y que mi presencia era esencial para su proyecto. Me presentó, allí mismo, un plan para mi participación. Me dijo que jugaría el primer y el último partido, y que por razones de gestión física siempre haría tres o cuatro cambios por partido.
En ese momento, propuso la idea de que yo no viajara con el plantel a Noruega y Dinamarca. Propuso que jugara el primer partido, me quedara en Portugal y luego me reincorporara al equipo antes del partido en el Dragão.
Rechacé esta propuesta de inmediato. Me parecía obvio que no podía aceptarlo. Aunque no fuera a jugar los partidos fuera de casa, seguía siendo el capitán de nuestro equipo. Ese privilegio de quedarme en Portugal no sentaría un buen ejemplo.
El seleccionador terminó estando de acuerdo con mi punto de vista.
A esta conversación asistió Simão Coutinho, Director Deportivo del Al Nassr, la persona a la que el actual seleccionador informó durante toda la temporada pasada y uno de los responsables de su fichaje por el club en 2025.
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El día antes de que empezara la concentración, el seleccionador vino a mi casa en Lisboa, a petición suya, para otra conversación conmigo. La conversación fue tranquila y se mantuvieron todos los principios acordados en agosto.
Jugué el partido en Alvalade y, aunque fui sustituido, no armé ningún escándalo. Le puse el brazalete a Bruno Fernandes yo mismo, lejos de imaginar que podría estar dando mis últimos pasos como jugador y capitán de la selección nacional. Lo que me importaba ese día era nuestra victoria. Ganar siempre es bueno; en Portugal y por mi país, aún mejor.
A la hora del almuerzo del día del partido en Noruega, un asistente del seleccionador se acercó a la mesa donde el grupo estaba almorzando y me dijo que el seleccionador quería hablar conmigo.
Para mi absoluta sorpresa, el seleccionador me preguntó si estaba bien para jugar 30 minutos. Yo estaba totalmente concentrado en mi recuperación física, integrado con mis compañeros como siempre, y pensando que no jugaría ese día. No había ningún problema.
Esta solicitud estaba fuera de mi plan de recuperación física y entrenamiento, porque solo iba a jugar el día 4 en el Dragão, pero obviamente dije que sí. Él respondió que debía estar listo, porque jugaría 30 minutos.
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El resto todos lo saben. Calenté desde el medio tiempo, vi pasar los minutos y nunca me llamaron.
El seleccionador había faltado a su palabra.
Al final del partido, solo quería que todo terminara con una victoria y que me dejaran en paz. No fui a saludar a los aficionados. Esa es una falla que es enteramente mi responsabilidad y no debería haber ocurrido.
Pido disculpas al pueblo portugués que nos apoyó allí, pido disculpas a los aficionados y pido disculpas a aquellos que, aunque no sean portugueses, hayan viajado allí para verme y a quienes pueda haber decepcionado.
Cuarenta y ocho horas después, tuvimos una conversación: yo mismo, el seleccionador y Simão Coutinho, ya que él había estado presente en nuestras conversaciones de agosto.
Fue un momento profundo, muy sincero, sin ningún tipo de filtro. Acordamos que solo había una manera de cerrar este “asunto”: que el seleccionador repitiera en la Sala de Prensa lo que acababa de decirme en privado, en presencia de Simão Coutinho.
Lo que se acordó fue simple: el seleccionador comenzaría la rueda de conferencia con este tema, buscando cerrar el asunto diciendo la verdad.
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Diría que nunca pedí jugar ningún minuto, que fue el seleccionador y nadie más quien me propuso el plan para esta concentración, y que fue un error haberme hecho calentar y luego no meterme, y que si volviera a suceder no lo haría.
Terminamos esa reunión con el seleccionador pidiéndome un abrazo, prometiéndome que diría en la rueda de prensa lo que acababa de decirme, y que el asunto quedaría atrás. Yo no jugaría en Dinamarca y jugaría el partido en el Dragão. Todo esto en presencia de Simão Coutinho, siempre.
A petición del seleccionador, se llevó a cabo una reunión entre él, Simão Coutinho y Tiago Craveiro por videoconferencia, en la cual se resumió lo que habíamos discutido.
Se redactó un documento breve que yo mismo validé y que, con mi conocimiento, fue entregado al seleccionador, tal como él lo había pedido.
La conferencia fue lo que es sabido: la actitud no tuvo nada que ver con nuestra reunión. Escuché expresiones y una agresividad que creo que no merecía, una actitud de “sobrado” (altanera) que nunca me mostró, ni remotamente, en privado el día anterior.
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Las notas que validé fueron las siguientes:
“Creo que es importante, sobre todo porque es la verdad, aclarar algunas cosas antes de hablar de Dinamarca:
1. Yo mismo, sin nadie más, propuse un plan a Cristiano para esta temporada con la Selección. Fue una conversación larga y muy buena.
2. Sé cuánto vive y ama la Selección, y el peso que tiene en el mundo y, más aún, el peso y la influencia positiva que ha tenido en la Selección durante 24 años consecutivos.
3. El plan que le propuse a Cristiano fue aceptado.
4. Nunca cuestionó mis elecciones. Fue ejemplar, leal y profesional.
5. El partido en Noruega no formaba parte del plan que diseñé para él. Sin embargo, sentí que había logrado recuperarse físicamente del primer partido y le advertí que podría tener que usarlo. Cristiano aceptó.”
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“6. Cometí el error de hacer calentar a alguien de la estatura de Pelé o Maradona y luego no meterlo en el juego. Si fuera hoy, no lo haría.
7. Para cerrar el asunto: quiero a Cristiano en la Selección. De hecho, no lo quiero un poco, lo quiero mucho. Afortunadamente, él también cree en mí. Creyó en mí en el Al Nassr y aquí también.
8. Sobre no haber saludado a los aficionados: ya hemos hablado de eso. Alguien que ha jugado más de 230 partidos con la Selección no recibe lecciones mías sobre el amor a Portugal. Fue un momento de frustración que no borra nada. Es el jugador que más autógrafos firma, que más selfies se toma, que más afecto muestra a los aficionados. No inventemos problemas donde no los hay. Cuando no somos felices, reaccionamos. Eso fue todo.”
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Ninguna de estas notas requería, por lo tanto, que el seleccionador siquiera se disculpara conmigo.
Era la segunda vez que me fallaba a la palabra.
Decidí abandonar la concentración sin esperar ninguna otra promesa rota. Para mí, la verdad sigue siendo lo más importante en la relación entre las personas. No importa cuánto duela, dime la verdad.
De hecho, en una conversación que tuve con el Presidente de la FPF y con el seleccionador la mañana del día de esa rueda de prensa, lo cual seguramente pueden confirmar, reafirmé que si no me querían allí, debían decírmelo. Lo único que tenían que hacer era ser francos conmigo. Lo habría aceptado, y prometí que habríamos preparado algo hermoso, como sueño que podría suceder, y nadie se habría enojado.
Lo recuerdo como si fuera hoy. Respondieron al unísono que no. Que mi lugar era con la Selección.
Nunca, en ningún momento, interferí en ninguna decisión técnica o táctica de ningún entrenador o seleccionador en casi 25 años jugando al fútbol. Solo lo tomo mejor o peor, dependiendo de lo que propongan.
Respeto la decisión, y cuando me faltan a la palabra, siento que mi lugar no está allí.
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También le debo una disculpa a mis compañeros de la Selección por haber abandonado la concentración. A pesar de la absoluta ruptura de confianza en la palabra del seleccionador, como cualquiera que haya presenciado estas conversaciones puede atestiguar, no debí haberlo hecho. La responsabilidad es enteramente mía.
Pido disculpas al pueblo portugués una vez más, pero faltar a la palabra tiene, para mí, un impacto decisivo. Sentí que, a partir de ese momento, mi permanencia solo perjudicaría al grupo, y Hice lo que siempre dije que haría si no me sentía útil: tomé mis maletas y me fuí.
La consecuencia de este acto mío debe ser evaluada y sancionada por la Federación Portuguesa de Fútbol. Creo que el castigo no debe tener factores atenuantes. No soy un jugador cualquiera. Soy un capitán de equipo, y eso es un factor agravante.
Ya me he disculpado, pero sé que las acciones deben tener consecuencias. Cualquiera en el fútbol como yo sabe que, independientemente del estatus de cada persona, las reglas son las mismas para todos.
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En este sentido, he escuchado hablar mucho de partidos de despedida, de que debo tener una despedida digna y de que la Federación quiere darme esa oportunidad.
Aprendí en la vida, pasando hambre y sin nada que comer, que nadie le regala nada a nadie.
Puedo prometer a todos mis fans, naturalmente y en especial a todo el pueblo portugués, que tendremos uno o más partidos de despedida; habrá tiempo para eso.
Pero cuando pienso en la selección nacional, en lo que realmente pienso es en competir. Eso es en lo que pensé el día que me dieron la noticia de la muerte de mi padre. Estaba en la concentración de nuestra Selección y decidí quedarme allí hasta el final del partido del día siguiente. Hice, por lo tanto, por mi país lo que nunca haría por ningún club.
Así que, si estoy físicamente bien, jugando para mi club, ojalá con goles, después de cumplir la suspensión que se me imponga, estaré disponible, como siempre he estado hasta hoy, para competir y ganar para nuestra Selección.
Esta es, créanme, la más pura de las verdades.
— Cristiano Ronaldo